{"id":22,"date":"2006-09-09T19:11:23","date_gmt":"2006-09-09T17:11:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.polodeguinea.com\/?page_id=22"},"modified":"2010-02-14T18:02:35","modified_gmt":"2010-02-14T17:02:35","slug":"yanomamis","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/polodeguinea.com\/?page_id=22","title":{"rendered":"Yanomamis"},"content":{"rendered":"<p><strong>YANOMAMIS:<\/strong><br \/>\n<strong><br \/>\nLOS \u00daLTIMOS HOMBRES LIBRES<\/strong><\/p>\n<p>Una aventura por la selva amaz\u00f3nica, en el territorio de los Yanomamis, en la que unos espa\u00f1oles nos encontramos frente al primitivismo y candor de hombres y mujeres a\u00fan sin contaminar por la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No fue nada f\u00e1cil encontrar a los Yanomamis del Alto Orinoco. Un periplo de aventuras por los laberintos de la Amazonia Venezolana.<\/p>\n<p>Desde Caracas, volamos en una l\u00ednea a\u00e9rea comercial a Puerto Ayacucho, al que llaman \u201cla puerta del Amazonas\u201d. All\u00ed pudimos alquilar una peque\u00f1a avioneta Cessna con la que sobrevolamos la selva.<\/p>\n<p>Mir\u00e9 por la ventanilla y pude contemplar un espect\u00e1culo inolvidable: a un lado y a otro, las copas de los \u00e1rboles, tan juntas, formaban una alfombra de un color verde vivo precioso. Alg\u00fan brillo producido por el agua, y a veces la neblina esconde de mi vista ese inolvidable paisaje. \u00a1Es la selva!<\/p>\n<p>Aterrizamos en Ocamo un peque\u00f1o poblado donde se encuentra una Misi\u00f3n Salesiana. Ten\u00edamos como referencia a una se\u00f1ora: Helena Valero. La encontramos a un par de kil\u00f3metros al final del pueblo, en una humilde caba\u00f1a desvencijada.<\/p>\n<p>Los primeros informes aut\u00e9nticos sobre la vida de los yanomamis proceden de Helena Valero, blanca del Alto Orinoco, que fue raptada por los indios cuando era ni\u00f1a, a los 13 a\u00f1os y ha pasado veinte a\u00f1os entre ellos, se cas\u00f3 con el jefe de la tribu y tuvo varios hijos. Se han escrito varios libros sobre sus aventuras y experiencias entre estos ind\u00edgenas. Ojeamos uno de ellos: \u201cyo soy napeyoma\u201d (extranjera).<\/p>\n<p>Helena Valero, hoy anciana y ciega, nos cont\u00f3 su terrible historia de maltrato. Vive con uno de sus hijos, Jos\u00e9 Valero, que por su conocimiento del idioma y de la zona selv\u00e1tica, nos hace de gu\u00eda e int\u00e9rprete.<\/p>\n<p>Embarcamos en un bongo grande a motor de unos 16 m, con toldilla de ramas y hojas (embarcaci\u00f3n hecha ahuecando un gran tronco de \u00e1rbol) por el r\u00edo Ocamo, con provisiones b\u00e1sicas y algunos regalos para el poblado de Yeprope-Teri. El recorrido fue tortuoso y bello a la vez, con un sol de justicia. Por las aguas marrones del Ocamo, con aguaceros tropicales, rotura de motor y dificultad por estar bajo el nivel del r\u00edo, con el esfuerzo de arrastrarlo o empujarlo cuando no hay suficiente profundidad para nuestro bongo y se encallaba en los bancos de arena o el suelo rocoso. Dos d\u00edas dur\u00f3 el trayecto. Fue un espect\u00e1culo inolvidable. Est\u00e1n grabados en mi memoria: el sonido de la lluvia sobre las hojas, los majestuosos \u00e1rboles inmensos, arbustos floreados, p\u00e1jaros y mariposas amarillas y verdes en la orilla.<\/p>\n<p>Aunque est\u00e1bamos empapados por el alto grado de humedad y un sol abrasador, me sent\u00ed un ser privilegiado al estar en ese escenario.<\/p>\n<p>Nos acercamos a la orilla, Jos\u00e9 Valero nos indic\u00f3 que el poblado estaba cerca. \u201cHay que andar un poco\u201d, dijo.<\/p>\n<p>Nos zambullimos en un medio hostil. \u00cdbamos en fila india. Fue dificultoso seguir el ritmo de nuestros gu\u00edas ind\u00edgenas que porteaban nuestros equipajes, nuestras botas resbalaban a cada momento sobre el barro o el musgo, al pasar sobre ramas ca\u00eddas. Los pies de ellos casi se agarran a las ramas, pasan h\u00e1bilmente por piedras mojadas; sus pies parecen amoldarse al suelo. Estamos empapados por nuestro sudor y por alg\u00fan resbal\u00f3n en un charco. La deshidrataci\u00f3n era tan grande que ten\u00edamos que beber agua. Cada uno llevaba una botella de pl\u00e1stico. Despu\u00e9s de dos horas, ante nosotros ten\u00edamos el shabono de los Yeprope-Teri.<\/p>\n<p>Hab\u00eda le\u00eddo sobre la violencia de los yanomamis. La emoci\u00f3n de descubrir a un pueblo que vive en la prehistoria, hizo que mi coraz\u00f3n se acelerara y todos mis sentidos estuvieran alerta. La verdad es que estaba un poco acojonado\u2026<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Valero hizo las presentaciones con el personaje que parec\u00eda ser el jefe. Entend\u00eda el castellano y le dijimos que admir\u00e1bamos a su pueblo. Los m\u00e1s valientes. Quer\u00edamos vivir unos d\u00edas con ellos para aprender descubrir como era un poblado tan famoso y hacer unas fotos. Le entregamos unos machetes, sal, mostacilla (cuentas de colores de cristal perforado para hacer collares) y dinero.<\/p>\n<p>En los primeros momentos nuestros movimientos eran lentos a prop\u00f3sito, sonrientes y mostr\u00e1ndonos agradecidos. No ve\u00edamos ninguna mujer, supimos que las ten\u00edan escondidas, por posibles raptos.<\/p>\n<p>Los Yanomamis nos aceptan y nos dejan instalarnos.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image49\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog131.jpg\" alt=\"blog131.jpg\" \/><\/p>\n<p>Estaba medio dormido. Percib\u00ed un leve resplandor cuando Brujito, nuestro joven primer amigo movi\u00f3 las ascuas del fuego nocturno, empujando hacia el centro un le\u00f1o con el pie desde su mismo chinchorro, de esta forma calentaba su cuerpo desnudo que descansaba en el chinchorro al lado de nuestras hamacas. Apuntaba el d\u00eda. Mirando el techo de hojas de palma lleno de humo, vislumbr\u00e9 algo que colgaba, algo, como una batea\u00a0 y\u00a0 una pi\u00f1a de pl\u00e1tanos, tambi\u00e9n una gran calabaza. Me acurruqu\u00e9 en la hamaca, era temprano.<\/p>\n<p>Un ruido me despert\u00f3. O\u00ed unas leves voces de ni\u00f1os. Me incorpor\u00e9 abriendo la cremallera del mosquitero, que cubr\u00eda nuestras hamacas y contempl\u00e9 un espect\u00e1culo c\u00f3mico: los ronquidos de mi compa\u00f1ero, Carlos Eloy, atra\u00edan el inter\u00e9s de la chavaler\u00eda, mitad sorprendidos, mitad divertidos. Con la cara pegada al mosquitero observaban c\u00f3mo un individuo tan extra\u00f1o para ellos pod\u00eda emitir tales sonidos. Sent\u00ed un picor insoportable en brazos y tobillos; los jejenes segu\u00edan ceb\u00e1ndose con nosotros. Sab\u00edamos que no se debe rascar la picadura de estos min\u00fasculos mosquitos, debido a la r\u00e1pida formaci\u00f3n de \u00falceras. En el cuerpo de Carlos Eloy se pod\u00edan contar m\u00e1s de un centenar de ellas, que le dejar\u00e1n marca para muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>El sol comenzaba a iluminar las copas de los \u00e1rboles m\u00e1s altos. El poblado se animaba lentamente, sonaban voces, llantos de ni\u00f1os y los chinchorros, el \u00fanico mueble de los yanomamis, que les sirve tanto para dormir como para sentarse, oscilaban bajo el impulso de sus pies. Est\u00e1n hechos con la misma clase de bejucos que emplean para amarrar la estructura de sus construcciones, que forman un gran c\u00edrculo de chozas al que llaman shabono. Al cabo de dos a\u00f1os es preciso prenderle fuego para eliminar las cucarachas, ara\u00f1as y piojos que anidan en los tejados de paja y se desplazan e instalan en otro lugar.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image28\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog7.jpg\" alt=\"blog7.jpg\" \/><\/p>\n<p>Arrancan los bejucos o lianas que cuelgan de los \u00e1rboles gigantescos, y con su fuerte dentadura los cortan a medida, atados en haz por los extremos y confeccionan sus chinchorros. La hoguera es individual, siempre al lado del chinchorro, as\u00ed, el indio sentado o acostado, sin cambiar de postura, puede alimentar el fuego, empujando le\u00f1os con el pie hacia el centro del fuego y el humo le protege de los mosquitos. En otros chinchorros lejanos al m\u00edo, estaban tumbadas parejas, oigo sus risas sin pudor. La sexualidad de los j\u00f3venes yanomamis no es reprimida. La regla es que todo aquello que produce placer es bueno en s\u00ed. No dudan en raptar del poblado pr\u00f3ximo a una joven, lo que provoca guerras. En estos pueblos hay una gran escasez de hembras.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 experiencia!<br \/>\nQuiero aprovechar esta oportunidad y fijarme en todos los detalles, estoy aprendiendo a mirar de cerca.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image29\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog2.jpg\" alt=\"blog2.jpg\" \/><\/p>\n<p><strong>El desayuno<\/strong><\/p>\n<p>Una sensaci\u00f3n de vac\u00edo se apodera de mi est\u00f3mago, me dirijo a nuestra improvisada despensa y abro una lata de sardinas portuguesas de las que compramos en Puerto Ayacucho, \u00faltimo reducto de la civilizaci\u00f3n en la zona de la selva de la Amazon\u00eda venezolana.<\/p>\n<p>Los hombres me rodean extra\u00f1ados y curiosos. A falta de pan tenemos arroz cocido, que mezclamos con lo que podemos. Necesito agua y se la pido a unos ni\u00f1os. Me traen unas calabazas llenas de agua y podemos hacer en nuestro \u201ccamping-gas\u201d un cafetito soluble, para calentar el cuerpo del fr\u00edo de la noche. No s\u00e9 como agradec\u00e9rselo y les doy un paquete de galletas saladas. Los adultos que me rodean me muestran sus mecheros \u201cBIC\u201d, encendidos, que ayer les regalamos y aprendieron r\u00e1pido a encenderlos, pero soplan para apagadlos, para ellos es algo m\u00e1gico y les produce infantiles risotadas. Tambi\u00e9n curiosean desconfiados el fuego de nuestro hornillo de camping-gas, pero el gran espect\u00e1culo somos nosotros\u2026<\/p>\n<p><strong>Descubriendo el poblado<\/strong><\/p>\n<p>Paseando por el shabono, encuentro a un hombre tallando y perfeccionando la punta de su flecha de madera. Parece \u00e9bano; \u201cmuy dura\u201d me dec\u00eda. Tambi\u00e9n me muestra otras con diferentes puntas, de bamb\u00fa, para todo tipo de animales o de hueso y en forma de arp\u00f3n, para peces.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image30\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog21.jpg\" alt=\"blog21.jpg\" \/><\/p>\n<p>El hombre toma algunas hojas de tabaco secas, las empapa en una calabaza llena de agua, escoge una y antes de enrollarla apretadamente la salpica de cenizas, con cierto sabor salado. Los yanomamis son un pueblo sin sal. Las cenizas de la corteza de un \u00e1rbol, las ponen en una cesta y les van echando agua. Guardan el l\u00edquido que destila en una calabaza. Con ese l\u00edquido mojan lo que comen (con mucho potasio y poco sodio).<\/p>\n<p>Coloca la bola resultante entre su enc\u00eda y su labio inferior y la chupa ruidosamente, mientras prepara las dem\u00e1s. Le da una de ellas a la mujer que asaba pl\u00e1tanos cerca del fuego, y la otra, a una anciana, que tumbada en su chinchorro me miraba indiferente.<\/p>\n<p>Una costumbre parecida me sorprendi\u00f3 en los habitantes del Yemen all\u00e1 por 1972. Llevan un carrillo inflado. Bajo \u00e9l, se ponen unas hojas enrolladas de una planta llamada Qart, que es la droga nacional. Se va masticando, masticando durante horas. Al hablar se ve que todo est\u00e1 verde, los dientes, la lengua y la saliva.<\/p>\n<p>Yanomami, palabra que en su idioma significa \u00abhombre\u00bb. Se calcula que actualmente son entre quince y veinte mil individuos. Las caras, tienen por lo general rasgos asi\u00e1ticos. La mayor\u00eda de los etn\u00f3logos, supone que su lengua es un fen\u00f3meno aislado, es decir, no emparentada con ninguna otra.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image31\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog6.jpg\" alt=\"blog6.jpg\" \/><\/p>\n<p><strong>Acompa\u00f1amos a las mujeres a recolectar.<\/strong><\/p>\n<p>Solicitamos acompa\u00f1ar a unos hombres a cazar, lo que ocasion\u00f3 una discusi\u00f3n entre ellos. Dudan de nuestra capacidad f\u00edsica. Al final, nos mandaron con las mujeres al \u00abconuco\u00bb o calvero, espacio de la selva donde aplican una agricultura muy primitiva. Incendian la vegetaci\u00f3n de un espacio de terreno, para plantar ca\u00f1a de az\u00facar, pl\u00e1tanos, yuca y camote. Tambi\u00e9n recolectan los frutos de la palmera pijiguau, importante en su dieta. La naturaleza favorece que obtengan frutos sin necesidad de grandes cuidados. Tambi\u00e9n comen orugas, termitas y pescado de los riachuelos. Cultivan asimismo algod\u00f3n, tabaco y plantas ebene que contienen alucin\u00f3genos para su droga particular. Adem\u00e1s, suelen cazar p\u00e1jaros, monos y tapires. Es curioso que los yanomamis, solo hace cien a\u00f1os, comenzaran a cultivar la tierra de manera espor\u00e1dica, antes eran cazadores y recolectores. Podr\u00edan cultivar m\u00e1s alimentos si as\u00ed lo quisieran, ya que su selva es muy f\u00e9rtil, pero ser\u00edan desperdiciados. Tan solo producen algunos productos extras para ofrecerlos como regalos a otros poblados, en s\u00edmbolo de amistad para cuando una aldea quiere aliarse con otra.<\/p>\n<p><strong>Brujito<\/strong><\/p>\n<p>El joven que nos ven\u00eda acompa\u00f1ando, hablaba castellano con un vocabulario reducido. Le hab\u00edamos regalado uno de los machetes que trajimos, y machete en mano, abr\u00eda camino por una trocha de la selva. Su cuerpo musculoso resaltaba entre la vegetaci\u00f3n, aunque no med\u00eda m\u00e1s de metro y medio.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image32\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog4.jpg\" alt=\"blog4.jpg\" \/><\/p>\n<p>Su vestido era de lo m\u00e1s sucinto: una simple cuerda de bejuco que rodea sus caderas, llamada \u00abasita\u00bb, que va amarrada al prepucio desde la cintura, sujetando as\u00ed el pene contra el abdomen. Esto constituye un s\u00edmbolo de los wuaiteri o guerreros, los cuales rechazan la min\u00fascula vestimenta de otros. Su cabeza me recordaba a la de los monjes medievales. Llevan afeitada la coronilla con un machete. La tonsura representa el s\u00edmbolo del aut\u00e9ntico guerrero yanomami. En sus orejas, como en las de todos ellos, sin distinci\u00f3n de sexo, dos palitos de bamb\u00fa huecos perforan sus l\u00f3bulos.<\/p>\n<p>Brujito camina deprisa, apoyando el peso en el borde exterior de sus pies, m\u00e1s estrechos en los talones y abiertos los dedos, como un abanico. El calor es h\u00famedo y sofocante. Llevamos camisas de manga larga para evitar las picaduras de los mosquitos, ya que hay cientos de especies, incluido el temido \u00abAnopheles\u00bb, que transmite la malaria. Es el frecuente peaje que hay que pagar por adentrarse en las selvas tropicales. En carne propia pude comprobar c\u00f3mo se las gasta el paludismo. A dos de nosotros nos transmitieron la peor de las malarias \u201cLa R\u00e1pida\u201d (r\u00e1pidamente mueres o\u2026 vives), te contagian el germen Plasmodium vivax.<\/p>\n<p>Es curioso, de todos los mosquitos, s\u00f3lo pican las hembras, para alimentarse con la sangre y poner huevos.<br \/>\nEstamos parados en la trocha, en plena selva, nos callamos un momento y el ruido que nos rodea es ensordecedor: grandes cigarras, moscas, p\u00e1jaros, sapos etc.\u2026 Caminamos bajo los enormes \u00e1rboles por senderos escondidos en la espesura de los arbustos que se mezclan con lianas gruesas, hojas grandes, ramas trepadoras y ra\u00edces. Mientras camino, pienso en mi familia, es imposible comunicarme con ellos, supongo que todo ir\u00e1 bien. Comienza un aguacero tropical.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image33\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog18.jpg\" alt=\"blog18.jpg\" \/><\/p>\n<p>Las telas de ara\u00f1a se enredan en la cara. No vemos m\u00e1s que verdor y no sentimos m\u00e1s que humedad. Saltamos y rodeamos troncos, cruzamos arroyos. Hay tantos \u00e1rboles y tan altos, que en pleno d\u00eda, tenemos poca luz. Pregunto a Brujito por un \u00e1rbol de extra\u00f1a apariencia. Me mira como diciendo \u201cestos no saben nada\u201d. Se trata del \u201cmatapalo\u201d, -me cuenta gesticulando-. Un p\u00e1jaro posado en una rama deja una semilla, que germina y desarrolla una ra\u00edz a\u00e9rea que se extiende hasta llegar al suelo, donde se entierra y desarrolla su tronco de forma tabular. Crece a una altura de unos 45m con 5m de di\u00e1metro. Constri\u00f1e y ahoga al \u00e1rbol, en el cual hab\u00eda germinado la semilla que le dio origen. El \u00e1rbol muere pr\u00e1cticamente ahorcado por el \u201cmatapalo\u201d.<\/p>\n<p>No tenemos ni idea de la direcci\u00f3n en la que avanzamos. Brujito aprovecha una parada en el camino para que descansemos. Corta una hoja de palmera y en un cucurucho, recoge bayas de onoto para utilizarlas m\u00e1s tarde como tinte rojo. Una nube de decenas de mariposas multicolores se aleja huyendo. Aparece un grupo de mujeres, cargadas con unos grandes cestos de yuca a sus espaldas, sostenidas por una faja de corteza de \u00e1rbol que les rodea la frente. Al pasar, suenan risas y cuchicheos a nuestras espaldas.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image34\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog15.jpg\" alt=\"blog15.jpg\" \/><\/p>\n<p>\u00a1Les llaman la atenci\u00f3n nuestros grandes bigotes y el vello de los brazos y del pecho. Los ni\u00f1os, con m\u00e1s confianza, nos est\u00e1n tocando y tirando del vello de los brazos, del pecho, unido a risas que se contagian unos a otros. Los yanomamis no tienen vello en el cuerpo, excepto en la cabeza y en el pubis del hombre. La desnudez de la mujer es total. Se \u201ctapa\u201d con una fina cuerda a la cintura y no tienen vello en el pubis. Parecen mu\u00f1ecas. Alguna lleva una peque\u00f1a tela de algod\u00f3n a modo de faldita, tejida por ellas, tap\u00e1ndose el sexo. Les encanta adornarse. Se acicalan con pinturas en el cuerpo: con rayas, curvas o c\u00edrculos, pintados con onoto. Tambi\u00e9n alguna lleva collares de \u201cmostacilla\u201d, de colores.<\/p>\n<p>Nos llama la atenci\u00f3n que a\u00fan estando desnudas las mujeres, tienen una gracia natural en sus posturas, no dejando ver su vagina. Entre nosotros nos preguntamos \u00bfc\u00f3mo es posible?<\/p>\n<p>Brujito desiste de ir al conuco. Las mujeres hab\u00edan regresado al shabono y ya no habr\u00eda nadie trabajando. Nos se\u00f1ala una gran palmera de rasha, de la que cuelgan en racimos abundantes frutos de pijiguau. Se dispone a subir, aunque su tronco es muy espinoso, por la parte superior. Para evitar las agudas espinas, utiliza un peque\u00f1o andamio con dos palos cruzados, sobre un soporte circular amarrado al mismo. Mientras sube gateando pienso: \u201csi le pasara algo, \u00bfpodr\u00edamos regresar solos al shabono?\u201d No puedo ver el sol; s\u00f3lo su luz que se filtra por el denso follaje. Pronto empieza a dolerme el cuello de mirar hacia arriba, a la incre\u00edble altura de la palmera rasha. Brujito deja caer dos grandes racimos, que cargar\u00e1 en su espalda a nuestro regreso al shabono.<\/p>\n<p>Al pasar por un riachuelo tenemos que sortear y pisar la superficie de algunas piedras que asoman. Saltar y saltar, como un juego r\u00e1pido de ni\u00f1os. Al final, llev\u00e1bamos las botas empapadas, nuestros pies no eran tan r\u00e1pidos como los de \u00e9l y terminaban en el agua. Brujito se re\u00eda burlonamente de nuestra torpeza. Al perder el equilibrio, intentas agarrarte a la rama m\u00e1s cercana, si te agarras a una que llaman \u201chojas de cuchillos,\u201d sentir\u00e1s que te escuece la mano por los cortes. Tambi\u00e9n puede que la rama mueva a unas peque\u00f1as hormigas \u201cchispitas\u201d de color rojo, muy urticantes. Solo su contacto produce la sensaci\u00f3n de que nos cayera en la piel una verdadera chispa candente. Pueden caerte en el cuello o en las manos, haci\u00e9ndote bailar como los indios de las pel\u00edculas. Nos aliviaba aplicarnos l\u00e1piz para las picaduras, que llev\u00e1bamos de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, acuclillado en el r\u00edo, con las piernas separadas y las palmas de las manos sobre los muslos, Brujito se inclin\u00f3 hacia delante hasta que sus labios tocaron el agua. Bebi\u00f3 sin mojarse la nariz. Nosotros hab\u00edamos sido incapaces de imitarle, nos parec\u00eda digno de un contorsionista. Nos pusimos de rodillas y apoyando las manos en las piedras bebimos. Nos mojamos la nariz. \u00a1Qu\u00e9 agua tan rica!<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image35\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog3.jpg\" alt=\"blog3.jpg\" \/><\/p>\n<p>\u00a1Brujito se mofaba de nosotros. No entend\u00eda nuestra torpeza de movimientos. \u00a1Cualquier ni\u00f1o yanomami, se mov\u00eda mejor que nosotros! Las buenas condiciones f\u00edsicas de los yanomamis, los hace aptos para la vida selv\u00e1tica. Son sumamente fuertes y sanos. Poseen gracia natural en sus movimientos. Corren con gran ligereza y trepan a los \u00e1rboles \u00e1gilmente, para recolectar sus frutos. Como dato curioso, Brujito se alej\u00f3 un poco de nosotros y se puso a orinar. Como iba desnudo, s\u00f3lo quit\u00f3 el nudo de la cuerda en su prepucio. Cuando se percat\u00f3 que le mir\u00e1bamos se escondi\u00f3 avergonzado. Nos quedamos perplejos, \u00a1 su vestido era solo un nudo de cuerda en el prepucio!<\/p>\n<p>Brujito habl\u00f3 con las mujeres para que las acompa\u00f1\u00e1ramos a un conuco o calvero para sacar tub\u00e9rculos como camote y yuca y all\u00ed estuvimos con ellas. Al final de la tarde, regresamos hacia el shabono. Unas mujeres se pararon frente a unas palmeras rotas y medio podridas y extrajeron de ella unos gusanos muy grandes blancos, Brujito nos dijo que asados estaban muy buenos. Me qued\u00e9 sorprendido de ver d\u00f3nde guardaron los grandes gusanos: su cuerpo desnudo, sus manos ocupadas con los tub\u00e9rculos, pues\u2026 \u00a1 se los pusieron en la cabeza!<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image36\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog17.jpg\" alt=\"blog17.jpg\" \/><\/p>\n<p>La camisa se pegaba a mi cuerpo. La frente, cubierta de sudor reflejaba la reacci\u00f3n despu\u00e9s de beber agua. Brujito empez\u00f3 a correr, como persiguiendo algo, no comprend\u00ed, se perdi\u00f3 entre la vegetaci\u00f3n, supongo que detr\u00e1s de alg\u00fan \u00abanimalillo\u00bb, pero le vi aparecer entre la maleza con una \u00abara\u00f1a mono\u00bb entre dos palos, que me hizo recordar a una n\u00e9cora. Tiene un aspecto terror\u00edfico y su picadura es mortal. Me hizo evocar im\u00e1genes que de ni\u00f1o vi en el cine, de un hombre luchando contra una ara\u00f1a gigantesca en su tela. \u00a1Selvas, selvas inmensas!<\/p>\n<p>Llegamos al shabono y me desplomo en mi hamaca, estoy encantado con ella, la compramos en un mercadillo, era del ej\u00e9rcito americano y te a\u00edsla totalmente de exterior, \u00a1de mosquitos y bichos! Tumbado planifico la escena al contarles a mis hijos y mi mujer esta aventura.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image37\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog5.jpg\" alt=\"blog5.jpg\" \/><\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 calor! Bebo agua de nuestro bid\u00f3n al que a\u00f1adimos pastillas potabilizadoras y sigo sudando. Unos ni\u00f1os, mis amigos de las galletas, me traen una papaya junto con sus sonrisas. Carlos Eloy les entreten\u00eda ense\u00f1\u00e1ndoles su reloj, comprado en Jap\u00f3n, con despertador. Apretaba un botoncito y sal\u00eda un sonido m\u00e1gico que hac\u00eda las delicias de los chicos.<\/p>\n<p>Al principio no se atreven a pedir, pero luego al paso de los d\u00edas, quieren todo lo que tenemos. Se sienten atra\u00eddos por lo que desconocen, las caprichosas formas de nuestros pocos utensilios y ropas, a pesar de que no entienden su utilidad. Como dato curioso nos hab\u00edan ido desapareciendo diariamente nuestra ropa interior y camisetas. Fue lo primero que comprobaron, con ellas les picaban menos los terribles mosquitos, al estar tapados, les picaban menos.<\/p>\n<p><strong>La cena<\/strong><\/p>\n<p>Comimos arroz con salchichas, ofrecimos lo que nos sobr\u00f3, temiendo que no lo aceptasen, a la familia, que tumbada en sus chinchorros, nos observaba y, con la mayor naturalidad no s\u00f3lo se lo comieron, sino que nos pidieron sardinas de las que nos hab\u00edan visto comer por la ma\u00f1ana. Se acerc\u00f3 una muchacha joven, t\u00edmida, con la mirada baja y le entregu\u00e9 la lata abierta y otra m\u00e1s. Las mujeres yanomanis tienen un concepto de belleza muy especial: no se es hermosa sin esos palitos semejantes a cerillas que les perforan la nariz, las comisuras de la boca y el labio inferior. No pod\u00edan faltar como pendientes, unos manojitos de hierbas arom\u00e1ticas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" id=\"image101\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2008\/03\/ara%C3%B1a%20mono%20yanomamis.jpg\" alt=\"ara\u00c3\u00b1a mono yanomamis.jpg\" width=\"796\" height=\"536\" \/><\/p>\n<p>Pregunto a Brujito por la \u00abara\u00f1a mono\u00bb que cogi\u00f3 en el camino, me se\u00f1ala a una pareja acuclillada cerca de nuestras hamacas, nos acercamos y vemos en las ascuas de su fog\u00f3n, as\u00e1ndose, la ara\u00f1a. Momentos m\u00e1s tarde la com\u00edan con deleite, chupete\u00e1ndola como si de una n\u00e9cora se tratase. Por cierto, en las ascuas hab\u00eda tambi\u00e9n adem\u00e1s de pl\u00e1tanos verdes, envueltos en hojas de palmera, media docena de los grandes gusanos de palma, as\u00e1ndose. Nos los hicieron probar y\u2026 \u00a1sab\u00edan a mantequilla!<\/p>\n<p>La hoja de palmera, les sirve para todo. Por su tama\u00f1o, para protegerse de la lluvia; en trozos, para comer como si fuera un plato, para envolver en un cucurucho, por ejemplo larvas de jej\u00e9n o semillas de onoto, para asar lentamente carne la envuelven en varias hojas. Los Yanomamis te sorprenden, al descubrir que obtienen una utilidad m\u00e1s a la gran hoja de palmera en cada momento.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image38\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog20.jpg\" alt=\"blog20.jpg\" \/><\/p>\n<p>Continuamente vemos alguna pareja despioj\u00e1ndose el uno al otro y al encontrar el piojo, lo aplastan con los dientes, trag\u00e1ndoselo. \u00a1No creo que tengan mucho sabor!<\/p>\n<p><strong>El curare<\/strong><\/p>\n<p>El Chaman (brujo), con la cara pintada de negro, prepara una f\u00f3rmula m\u00e1gica, a base de raspaduras de bejuco y la hoja del \u00abkomidhi o curare\u00bb, veneno poderos\u00edsimo que utilizan contra sus enemigos, o para cazar. Al mezclarse con la sangre de la v\u00edctima, produce inmovilizaci\u00f3n muscular y causa la muerte por asfixia al paralizarse los m\u00fasculos respiratorios.<\/p>\n<p>Los hombres rodean al chaman, que forma una especie de cucurucho con grandes hojas, en el que vierte la mezcla m\u00e1gica de peque\u00f1as virutas y agua hirviendo de una calabaza. Muy pronto, un l\u00edquido color caf\u00e9 gotea de la parte inferior del cucurucho: es el \u00abcurare\u00bb. Los hombres, acercan las puntas de sus flechas, para impregnarlas. Despu\u00e9s las ponen a secar al calor del fuego.<\/p>\n<p><strong>La pesca<\/strong><\/p>\n<p>Brujito nos avis\u00f3 que iban a pescar las mujeres. Nos subimos a una curiara (peque\u00f1o tronco de \u00e1rbol hueco), y un grupo de mujeres nos siguieron en otras. Al poco rato y en un recodo, nos acercamos, a una peque\u00f1a laguna. All\u00ed las mujeres recolectaron unas plantas espec\u00edficas y las machacaron, haciendo una gran papilla, que empezaron a extender por la ribera. Al poco rato, las mujeres se pusieron en fila, con grandes cestos, sobre la superficie del agua y recogieron los pececillos, que empezaron a subir a la superficie atontados.<\/p>\n<p>Seg\u00fan me explica Jos\u00e9 Valero, las plantas se oxidan y sueltan un producto que atonta por momentos a los peces.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image39\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog1.jpg\" alt=\"blog1.jpg\" \/><\/p>\n<p>Algo nos llama poderosamente la atenci\u00f3n, una mujer embarazada se aparta del grupo y toma del suelo un pu\u00f1ado de tierra espec\u00edfica engull\u00e9ndola. Parece que sigue la tradici\u00f3n, de obtener por esa v\u00eda algunos minerales.<\/p>\n<p>Me cautiv\u00f3 un grupo de orqu\u00eddeas, las cort\u00e9 y despu\u00e9s tuve remordimientos, \u00a1nunca hab\u00eda tenido tantas!<\/p>\n<p><strong>Llegan dos hombres con caza<\/strong><\/p>\n<p>Al anochecer, cuando nos dispon\u00edamos a tomar unos espaguetis, llegaron los cazadores con unos grandes envoltorios en forma de mochilas, hechas de hojas de platanera y bejucos. Tra\u00edan un aspecto desolador. La cara desencajada por el cansancio. Barro y sangre cubr\u00edan sus cuerpos.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image43\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog23.jpg\" alt=\"blog23.jpg\" \/><\/p>\n<p>Hab\u00edan cazado un v\u00e1quiro, parecido a un peque\u00f1o jabal\u00ed que les hab\u00eda hecho correr mucho, por un abrupto terreno. Lo flecharon y trocearon para poderlo transportar. Las flechas y los arcos que utilizan los yanomamis, son de los m\u00e1s largos que existen. Miden aproximadamente dos metros. Para el empleo de estos arcos se necesita mucha habilidad y fuerza, cosas que los Yanomamis poseen, a pesar de su corta estatura.<\/p>\n<p><strong>El espect\u00e1culo<\/strong><\/p>\n<p>Encendimos la luz del \u00abcamping-gas\u00bb y varias decenas de individuos fueron a ver el espect\u00e1culo. \u00a1El espect\u00e1culo \u00e9ramos nosotros! Todos ellos, sentados e incluso tumbados en nuestras hamacas, nos miraban curiosos y divertidos c\u00f3mo com\u00edamos los espaguetis, c\u00f3mo fum\u00e1bamos un pitillo. Parec\u00edamos un circo para ellos. Ellos nos parec\u00edan seres raros, pero a ellos tambi\u00e9n se lo parec\u00edamos nosotros. Apagamos la luz, y cada uno, igual que a la salida de un espect\u00e1culo, se fue a su chinchorro.<\/p>\n<p>Tumbado en mi hamaca miraba el techo. Me llamaron la atenci\u00f3n los muchos puntos de luz que vi. en \u00e9l. Pens\u00e9, que eran rendijas, que dejaban pasar la luz de la luna; encend\u00ed mi linterna y comprob\u00e9 que se trataba de luci\u00e9rnagas muy grandes. Ol\u00eda a humo.<\/p>\n<p><strong>D\u00eda de duelo<\/strong><\/p>\n<p>Por la ma\u00f1ana, apenas estoy despierto, oigo llantos de mujeres. El centro del shabono se encuentra agitado. Llega Valero y me cuenta: Un hombre ha muerto, ten\u00eda malaria. Se celebrar\u00e1 una ceremonia f\u00fanebre (Reaju).<\/p>\n<p>Un grupo de mujeres se afana por mezclar holl\u00edn y onoto para preparar la pintura.<\/p>\n<p>En un rinc\u00f3n, indiferentes, los ni\u00f1os contin\u00faan sus juegos. Su alegr\u00eda, por momentos, rompe las dolorosas manifestaciones de duelo de una mujer. Otras mujeres se pintan los p\u00f3mulos de negro, los hombres cortan troncos y parten le\u00f1os y se emplaza la hoguera en un lugar despejado, donde se traslada al muerto y sus pertenencias. La cremaci\u00f3n se inicia y las llamas envuelven inmediatamente al cuerpo, prendi\u00e9ndose tambi\u00e9n el chinchorro, el arco y las flechas. Todas las pertenencias del muerto.<\/p>\n<p>Cada uno vuelve a su chinchorro, el \u00e1nimo est\u00e1 de duelo. S\u00f3lo se oyen los ni\u00f1os y los ladridos de un perro.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image41\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog9.jpg\" alt=\"blog9.jpg\" \/><\/p>\n<p><strong>La ceremonia<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de varios d\u00edas, en un improvisado mortero de madera, hecho de un tronco de \u00e1rbol ahuecado, se machacan los restos \u00f3seos del cad\u00e1ver, tratando de conseguir un polvo completamente fino, que tamizado, se mezcla inmediatamente con una compota de pl\u00e1tanos, dispuesta en una vasija, para m\u00e1s tarde, consumirla en una comida funeraria para todos los presentes, \u00a1incluidos nosotros!\u2026 est\u00e1bamos integrados en el grupo, se pasaban un cuenco con la mezcla y beb\u00edan. El cuenco lleg\u00f3 a mis manos y beb\u00ed sin pensar, trague r\u00e1pido, pero sent\u00eda mi boca con sensaci\u00f3n a tierra.<\/p>\n<p>No pens\u00e9 en el significado de la ceremonia, puse cara de circunstancias y respeto.<\/p>\n<p>Toda manifestaci\u00f3n de pena, en sus caras serias cesa bruscamente. Se tiene la impresi\u00f3n de que la comunidad es tocada por una brutal amnesia. Nadie mencionar\u00e1 el nombre del muerto. Constituye un tab\u00fa. Ning\u00fan individuo pude llamarse igual que otro, s\u00f3lo por su relaci\u00f3n familiar: hermano, cu\u00f1ado, yerno y por apodos.<\/p>\n<p>Por la tarde, comienza un baile por grupos y cada uno interpreta lo que para nosotros ser\u00eda una copla, que relata el comportamiento de un animal. Imitan: al loro, al mono, al v\u00e1quiro. En la fiesta funeraria, unos se pintan el cuerpo con rojo de onoto, otros se lo adornan pint\u00e1ndose rayas, c\u00edrculos, serpenteados.<\/p>\n<p>Entre los yanomamis, el adorno corporal tatuado de la naturaleza sustituye al vestido. La pintura es su segunda piel. El color rojo lo obtienen de la semilla del arbusto anoto, el violeta, del fruto de la palmera, y el negro, el color de la guerra y de la muerte, a base de holl\u00edn y ceniza. En ocasiones solemnes, llevan adem\u00e1s, magn\u00edficos adornos de plumas, en brazos y hombros.<\/p>\n<p>Como en otras ocasiones especiales, se cubren el pelo con plumones blancos de gavil\u00e1n, que se los adhieren con resina de \u00e1rboles gomeros, dando la impresi\u00f3n de tener un gorro blanco.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image42\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog22.jpg\" alt=\"blog22.jpg\" \/><\/p>\n<p>El m\u00e1s anciano del shabono, Shama, sab\u00eda castellano. Unas familias y nuestro grupo, contempl\u00e1bamos la danza. Cuando cre\u00edamos que hab\u00eda terminado, Shama nos indica que ten\u00edamos que bailar y, por eso de quedar bien, all\u00ed fuimos Carlos Eloy y yo, imitando en el baile, \u00e9l a un mono y yo a un p\u00e1jaro grande. Fue divertido. Hubo risotadas, e incluso algunos nos miraban con cara de complicidad. Shama me pone la mano en el hombro y sus ojos color tabaco buscaron los m\u00edos. Trat\u00f3 de parecer serio, pero por encima de sus labios hab\u00eda una sonrisa aleteante.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image47\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog19.jpg\" alt=\"blog19.jpg\" \/><\/p>\n<p>Veo un grupo de acuclillados que est\u00e1n haciendo algo raro. Valero nos cuenta que intentan sacarse los malos esp\u00edritus o h\u00e9curas, con un polvo narc\u00f3tico, hecho a base de planta ebena, y cortezas molidas, que se insuflan en una fosa nasal, unos a otros, por medio de una ca\u00f1a de bamb\u00fa. La reacci\u00f3n es fulminante, al recibir los perdigonazos del polvo alucin\u00f3geno en el interior de su senos nasales, parece que sienten una sensaci\u00f3n mezcla de dolor-picor, \u00a1terrible!, se golpean la cabeza, gritando y babeando, a la vez que por su nariz se desliza un moco negro, que se quitan con una pajita. Tienen v\u00f3mitos y su aspecto es lastimoso. Son los h\u00e9curas malignos, que salen de su cuerpo. Est\u00e1n totalmente drogados, creen que est\u00e1n en contacto con los esp\u00edritus.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image44\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog8.jpg\" alt=\"blog8.jpg\" \/><\/p>\n<p>Hubo una gran comida, producto de la caza anterior, y compota. Se ponen agresivos y nos preocupa. Algunos muy drogados se golpean con sus palos (macana). Preocupados de que aumente la agresividad con nosotros, nos alejamos a nuestras hamacas\u2026 preocupados por si alguno se nos enfrentara.<\/p>\n<p>Como ninguna aldea excluye la posibilidad de que sus vecinos, puedan raptar un d\u00eda a de una de sus mujeres y volverse contra ellos, cada uno hace demostraciones de fuerza. El robar comida, violar, insultar al poblado, son excusas para iniciar un duelo.<\/p>\n<p>Cada poblado participa de violentos duelos, que generalmente est\u00e1n controlados y sometidos a una disciplina. En los duelos, un hombre hunde un palo en el suelo que le sirve para apoyarse sobre \u00e9l, exponiendo su cabeza para que el contrario la golpee. Entonces, el contrincante hace acopio de sus fuerzas y le propina un golpe en la cabeza, que le hace tambalearse, cuyo impacto, le suele desgarrar el cuero cabelludo. A continuaci\u00f3n, le toca el turno al segundo luchador, de exponer su cabeza para que el otro le devuelva el golpe.<\/p>\n<p>Lo que importa es que los m\u00e1s valientes tengan los cueros cabelludos surcados por muchas profundas y horribles cicatrices.<\/p>\n<p>Todo esto nos lo ha explicado el anciano y Jos\u00e9 Valero, a los que a cada momento les preguntamos.<\/p>\n<p><strong>Vida en la aldea<\/strong><\/p>\n<p>Tumbado en mi hamaca, reflexiono sobre mi aprendizaje en el poblado. Siempre hab\u00eda o\u00eddo sobre la felicidad de los indios que viven en la selva, aparentemente sin problemas, como los que tenemos en la ciudad del mundo capitalista. Tristemente, en las sociedades primitivas, entre las guerras y las enfermedades, tienen tantas preocupaciones como nosotros los occidentales.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image45\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog11.jpg\" alt=\"blog11.jpg\" \/><\/p>\n<p>Una madre, nos ense\u00f1a una herida ulcerada en un tobillo de su ni\u00f1a y yo les acerco adonde ten\u00edamos el botiqu\u00edn. Se lo lavo, desinfecto, le aplico una pomada y lo vendo. Todos miran c\u00f3mo lo hago\u2026<\/p>\n<p>Se forma una cola de personas y ni\u00f1os, con problemas parecidos y tengo que atender como si fuera sanitario. Hago lo que puedo, con una docena de personas.<\/p>\n<p>Poco a poco ha ca\u00eddo la noche. Brotan chispas de las brasas removidas. Huele a humo, es bueno -me explican-, as\u00ed se ahuyentan los mosquitos. Al d\u00eda siguiente, el ni\u00f1o mejora y nosotros nos tranquilizamos\u2026<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image46\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog16.jpg\" alt=\"blog16.jpg\" \/><\/p>\n<p><strong>Paseando por el shabono<\/strong><\/p>\n<p>Los yanomamis habitan una regi\u00f3n entre el Amazonas venezolano y brasile\u00f1o en el Alto Orinoco, en la regi\u00f3n que ba\u00f1an los r\u00edos Mavaca, Ocamo, Putaco y Siapa.<\/p>\n<p>Integrados en delicado equilibrio con la madre naturaleza, lleva una vida muy similar a la que en general llev\u00f3 el hombre prehist\u00f3rico decenas de miles de a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Aunque solo lo utilizan en alguna ocasi\u00f3n, nos hicieron una demostraci\u00f3n de conseguir fuego con dos palos. En uno de ellos, hacen una peque\u00f1a perforaci\u00f3n en el centro, donde introducen la punta del otro. Tiene que ser con madera seca de varios \u00e1rboles. Uno lo rotan entre las palmas de las manos para que gire r\u00e1pidamente. En pocos segundos sale humo, le a\u00f1aden resina y paja y a base de soplidos, se activa el fuego.<\/p>\n<p>Empiezo a dormitar en mi hamaca. \u00a1Estoy cansado! \u00a1Tantas emociones!, Rememorando nuestra convivencia con esta tribu, su hospitalidad y su afecto, nos han ense\u00f1ado lo tolerantes que han sido con nosotros. La selva es un mundo dif\u00edcil de describir, la experiencia de cada persona es diferente y \u00fanica. Por m\u00e1s que he le\u00eddo sobre la selva, nunca pude imaginarme la realidad, la sorpresa continua de todo lo que ves. Me reconforta refugiarme pensando en los m\u00edos, creo que en una semana estar\u00e9 en casa, en mi cama, con agua fr\u00eda, una ducha. El calorcito de mi familia.<\/p>\n<p><strong>Nos vamos<\/strong><\/p>\n<p>Entregamos todos nuestros pertrechos de cocina y ropa al jefe del poblado. Este, me hace una se\u00f1a, como que espere un momento y al poco vuelve con un regalo para m\u00ed: unas gafas\u2026.<\/p>\n<p>Hac\u00eda unos d\u00edas cre\u00ed que hab\u00eda perdido mis gafas de vista cansada que uso para leer, pens\u00e9 que en cualquier momento las habr\u00eda olvidado y me resign\u00e9. La sorpresa era, que mi regalo eran mis propias gafas. Le mir\u00e9 a los ojos y sonre\u00ed en agradecimiento. Nunca sabr\u00e9 la verdad, si las encontraron, si fue un peque\u00f1o \u201cdescuido\u201d, o que a ellos no les eran de utilidad.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image53\" src=\"http:\/\/www.polodeguinea.com\/wp-content\/uploads\/2006\/09\/blog24.jpg\" alt=\"blog24.jpg\" \/><\/p>\n<p>Desde la llegada de Col\u00f3n al Nuevo Mundo, m\u00e1s de siete millones de hect\u00e1reas de bosque tropical, han sido destruidas, y de cinco millones de ind\u00edgenas que hab\u00eda en la Amazonia en el siglo XV, hoy s\u00f3lo quedan 100.000.<\/p>\n<p>En la zona del Alto Orinoco quedaban en 1990, 20.000<br \/>\nEn el shabono viven unas 70 personas<\/p>\n<p>Uno de los mitos de las tribus amaz\u00f3nicas dice: \u201cel d\u00eda que desaparezcan los \u00e1rboles altos que sujetan la b\u00f3veda celeste, todo el cielo, con las estrellas y el Sol, caer\u00e1n sobre todas las tribus de la tierra\u201d<\/p>\n<p>Al final del viaje nos tuvieron que hospitalizar en Maracaibo con unas fiebres pal\u00fadicas muy altas, parece ser que estuvimos graves, pero reaccionamos con el tratamiento. Al llegar a Madrid me terminaron de curar en el Hospital del Rey.<\/p>\n<p>Volv\u00ed al shabono ocho a\u00f1os despu\u00e9s, y encontr\u00e9 al jefe, al Cham\u00e1n y a Brujito. Les encontr\u00e9 iguales, me reconocieron. Para ellos me hab\u00eda marchado ayer\u2026<\/p>\n<p>Mi primer viaje a la Amazon\u00eda venezolana fue en 1983<\/p>\n<p>Emilio Polo<br \/>\nFotos: Carlos Eloy Fern\u00e1ndez<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>YANOMAMIS: LOS \u00daLTIMOS HOMBRES LIBRES Una aventura por la selva amaz\u00f3nica, en el territorio de los Yanomamis, en la que unos espa\u00f1oles nos encontramos frente al primitivismo y candor de hombres y mujeres a\u00fan sin contaminar por la civilizaci\u00f3n. No fue nada f\u00e1cil encontrar a los Yanomamis del Alto Orinoco. Un periplo de aventuras por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"parent":21,"menu_order":10,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"class_list":["post-22","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/polodeguinea.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/22","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/polodeguinea.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/polodeguinea.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/polodeguinea.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/polodeguinea.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=22"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/polodeguinea.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/22\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":144,"href":"https:\/\/polodeguinea.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/22\/revisions\/144"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/polodeguinea.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/21"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/polodeguinea.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=22"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}